lunes, 20 de febrero de 2012

¡Campeones y Reyes de Copas (de baloncesto)!


Se supone que este es un blog de fútbol. Sin embargo, hoy también es un lugar donde expresar mi gran alegría al ganar la Copa del Rey por fin, 19 años después, cuando menos se podía esperar, como menos se podía esperar. Es una lástima que no se vaya a poder lograr la aún más ansiada Euroliga, pero creo que pronto llegará... No, también voy a hablar un poco de fútbol hoy.

Si un aficionado desde pequeñito, abonado a su equipo desde hace ocho temporadas, puede dedicarle a alguien el triunfo de su equipo yo esta Copa se la dedico a todos aquellos que se dicen madridistas y ningunean y menosprecian a su sección de baloncesto, que casi anhelarían su desaparación... la desaparación no ya de una sección que ha dado prácticamente tanta gloria a su club como la de fútbol, sino la del mejor equipo de baloncesto FIBA de la historia ¡qué barbaridad! ¡Qué sacrilegio, portando el escudo que dicen amar!

8 Copas de Europa, 23 Copas, 30 Ligas, siendo el equipo que más veces ha ganado estos trofeos, a los que se suman otros 6 títulos europeos - 4 Recopas, 1 Korac y 1 ULEB - más de 80 años de historia... cuna de históricos como Corbalán, Ferrándiz y Raimundo Saporta, uno sobre la cancha, otro en el banquillo y otro en los despachos. Equipo respetado en toda la cuenca del Mediterráneo y en Lituania y Rusia (la Europa baloncestística, pero también de fútbol), que da casi tanto empaque al Real Madrid como el de fútbol. ¡Cómo puede un madridista despreciarte! Si en la antigua Yugoslavia el Real Madrid es claramente el equipo extranjero más querido y respetado es en parte por la pelota naranja, porque en Bosnia a cualquiera le viene rápido a la mente el nombre del gran Mirza Delibašić, que estuvo poco por aquí, como en Lituania el de Sabonis... y en todas partes los de Emiliano, Brabender, Luyk, Fernando Martín y muchísimos más.

Cuando en fútbol se tuerce y el baloncesto salva la temporada, como con aquel mágico triple de Herreros, algunos de estos madridistas se acuerdan, momentáneamente, de que el escudo que llevan esos grandullones en su pecho les suena de algo. O como cuando en los años 70 el Madrid rivalizaba con el mítico Varese y le ganaba 2 finales de Copa de Europa de las 4 que les enfrentaron (en la peor década del equipo de fútbol desde los años 40).

Ni mucho menos intento menospreciar al equipo de fútbol, tan mío como suyo, sino recordarles que el Real Madrid tiene un equipo de baloncesto que es muy grande y que lejos de dejarle languidecer hay que hacerle revivir, que vuelva a ser dominador, que la próxima alegría grande sea ser campeón de Europa por novena vez. Y que es también Real Madrid.

jueves, 9 de febrero de 2012

Falsos mitos: La inmutabilidad de las reglas de juego del fútbol


Hace alrededor de un año oí a Jorge Valdano utilizar como argumento contra la inclusión de un árbitro de vídeo u otro sistema similar para ayudar al árbitro principal en decisiones complicadas que las reglas del fútbol llevaban cien años siendo iguales y puesto que la cosa iba bien no había necesidad de cambiarlas. Dejaré de lado la fragilidad del argumento para comentar este falso mito en el que cae mucha gente además del ex-futbolista, entrenador y psicólogo argentino.

Desde luego, el señor Valdano no solo desconoce la historia del reglamento de su deporte sino que tiene muy mala memoria. Cuando él era futbolista, ver al portero atrapar el balón con las manos después de un pase con el pie o de saque de banda de un compañero era una escena tan típica como inverosímil hoy. También lo era que un portero, después de atrapar el balón, lo jugara con el pie para volverlo a coger con las manos. Demasiado típicas debieron de ser durante el Mundial de Italia'90 pues esta regla se introdució en 1992 después del espectáculo de fútbol ultradefensivo y pérdidas de tiempo que permitía el reglamento. La palma se la llevaron los irlandeses, cuyo portero, Packie Bonner, se tiró 6 minutos echando el balón al suelo para volverlo a coger. Es lógico, y sucede en cualquier deporte, modificar o introducir una regla cuando se identifica la necesidad de ello. Esta regla tuvo una gran influencia, más allá de reducir las pérdidas de tiempo, al facilitar la presión en todo el campo y obligar a los porteros a ser más hábiles con los pies.

Pero no ha sido esta la única regla que se ha cambiado en los últimos 100 años. En 1990 se comenzó a sancionar con tarjeta roja una violación del reglamento que evitara una ocasión manifiesta de gol. Era lo que los ingleses llamaban professional foul, como la que cometió Willie Young, del Arsenal, sobre Paul Allen, del West Ham, en la final de la FA Cup de 1980, justo fuera del área y que con el reglamento vigente entonces solo le costó una tarjeta amarilla.

Un poco después, en 1995 se amplió de 2 a 3 el número de sustituciones permitidas para cada equipo. De hecho, hasta los años 50 o 60, según la competición, no se permitían las sustituciones, ni siquiera si un jugador se lesionaba. Cuando esto sucedía, si la lesión no era muy grave, el jugador se solía colocar en el área rival para intentar cazar algún balón y marcar "el gol del cojo". En 1932 se previeron, pero su número debía ser acordado por los dos entrenadores antes del partido, y eran muy raras salvo en partidos amistosos, aunque ya se permitieron en la fase de clasificación para el Mundial de Suiza'54. Aun cuando se autorizó una sustitución por equipo de un jugador lesionado durante la primera parte en 1958, en muchas competiciones de primer nivel no se aplicó esta regla. De hecho, la liga inglesa no lo permitió hasta 1965, y en 1967 lo extendió a sustituciones tácticas (no solo por lesión).

 En 1995 también hubo otros cambios más administrativos. Uno de ellos sí afectó directamente al juego (o al menos se pensó para que lo hiciera): otorgar 3 puntos por victoria en lugar de 2 en las competiciones de liga. Otros no afectaban al juego como los dorsales fijos para cada jugador, y no los titulares del 1 al 11 como había sido hasta entonces y la obligación de llevar el nombre en la camiseta en las competiciones profesionales. Muchos recordaréis esto, otros quizás lo hubiérais olvidado, ya que la memoria humana es muy frágil. Otro cambio "administrativo" aunque anterior fue la introducción de las tarjetas amarilla y roja en 1970. Hasta entonces las amonestaciones eran verbales y muchas veces el público no sabía si un jugador había sido amonestado o no.

Desde luego, es obligado hablar, remontándonos un poco más en el tiempo, de la regla del fuera de juego, esencial para este deporte, como para su pariente el rugby, sin la cual no se concebiría. En rugby la regla es diferente, pero el espíritu es muy similar. Pues bien, una regla tan importante y que formaba parte del primer reglamento del fútbol asociación creado en la Freemasons' Tavern de Londres en 1863, ha cambiado varias veces a lo largo del siglo XX. En este, la regla era similar a la del rugby, todo jugador atacante por delante del balón se encontraba en posición de fuera de juego. Pero pronto se cambió y al final de la década un jugador estaba en posición de fuera de juego si entre él y la portería había tres defensores (y estaba por delante del balón, claro). Así, se popularizó la pirámide (lo que hoy llamaríamos un 2-3-5) en la que el segundo defensa habitualmente marcaba la línea de fuera de juego. En 1920 se eliminó el fuera de juego cuando el balón procedía directamente de un saque de banda. Pero fue en 1925 cuando se cambió la regla quedando casi igual que la actual, al rebajar el número de defensores entre el atacante y la portería a 2. Esto cambió las tácticas que se habían usado durante años e hizo necesario tirar el fuera de juego de forma colectiva como hoy en día. De eso hace menos de 100 años... pero he dicho "casi" porque hasta 1990 también se consideraba que un jugador en línea con el penúltimo defensor estaba en posición de fuera de juego. Ya en el nuevo siglo ha habido cambios en las interpretaciones en referencia a cuándo debe sancionarse a un jugador en posición de fuera de juego.

Sería bonito remontarse más lejos, al origen de reglas que nos parecen intrínsecas al fútbol hoy en día como los penaltis, o la norma que prohíbe al guardameta tocar el balón con las manos fuera del área, que justamente cumple este año su centenario. Sin embargo, lo dejamos para otro día, una vez desterrado este gran falso mito al ver que no hace tanto tiempo reglas que hoy también damos por hechas no existían. Por tanto, si se identifica la necesidad de un cambio, si se cree que se va a conseguir mejorar el devenir de los partidos, ¿por qué no al menos plantearlo y debatirlo?